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Conozca los 10 mandamientos para conductores

Las estadí­sticas oficiales enseñan que cada año mueren en el mundo cerca de 1´200.000 personas como consecuencia de accidentes de tránsito.Esta impresionante cifra de muertos que parece más bien una estadí­stica de final de guerra, disparó las alarmas de los altos jerarcas de El Vaticano y más precisamente de la Oficina Vaticana para Migrantes e Itinerantes que se dio a la tarea de redactar y publicar los 10 mandamientos que deben seguir los conductores para reducir de manera radical las cifras de mortalidad por accidentes de tráfico.

Como bien lo dice el Cardenal Renato Martino, Director de la mencionada oficina, además de ser parte integral de la vida moderna, los autos son objetos propicios para cometer pecados graves como es el de atentar contra la vida de otro ser humano, por ejemplo.

Por esta importante razón, un buen conductor debe cumplir estos 10 mandamientos:

1. No matarás.  Este mandamiento evita años de cárcel y se puede cumplir fielmente evitando la mortal mezcla alcohol-volante y siguiendo cabalmente las leyes de tránsito y los lí­mites de velocidad establecidos.

2. Que la carretera sea para ti un instrumento de comunión entre las personas y no de daño mortal.

Dí­gale no al estrés y disfrute del placer de conducir mientras cumple lo dispuesto por el Código Nacional de Transito.

3. Que la cortesí­a, corrección y prudencia, te ayuden a superar imprevistos.

Recuerde que los otros conductores son hermanos que comparten un mismo camino. Ceda la ví­a.

4. Sé caritativo y ayuda al prójimo en la necesidad, especialmente, si es ví­ctima de un accidente.

De acuerdo a las leyes colombianas y a las de la moral humana, socorrer a los heridos y trasladarlos a un centro hospitalario es una obligación de todo buen ciudadano.

5. Que el automóvil no sea para ti expresión de poder y dominio y ocasión de pecado.

Este mandamiento aplica para aquellos conductores que utilizan sus vehí­culos como armas para agredir a los otros automovilistas.

6. Convence con caridad a los jóvenes y los otros que ya no lo son para que no se pongan al volante cuando no estén en condiciones de hacerlo.

Entre los destinatarios de este mandamiento están los conductores que se toman unos tragos y se sienten un James Bond, como dice la canción.

7. Brinda apoyo a las familias de ví­ctimas de los accidentes.

Un abrazo, las condolencias o la simple compañí­a, son un buen paliativo para curar la profunda herida que deja la pérdida de un ser querido.

8. Reúne a la ví­ctima con el automovilista agresor para que puedan vivir la experiencia libertadora del perdón.

Aunque es difícil hay que hacer lo posible para lograrlo.

9. En la carretera protege al más débil. Este precepto tiene que ver con cederle la vía a quien la requiere, contribuir con señales de mano y ayudar a quien se encuentre varado o con problemas de otra í­ndole.

10. Siéntete tu mismo responsable de los demás.  Monitorear los espejos, permitir los sobrepasos y tener en cuenta que la ví­a es de todos, es la mejor manera de cumplir con este último mandamiento.

Sea un buen cristiano y será un conductor seguro.

La paciencia es una virtud que se debe explotar cuando se está al volante, ya que no es posible tener el control de todo en la carretera. 

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